Mondragón o Arrasate (en euskera), es un municipio que cautiva al visitante con su equilibrio entre historia, naturaleza y modernidad. Situado en pleno corazón del valle del Debagoiena, este lugar destaca por un entorno verde y montañoso que invita al descanso y a la exploración. Sus senderos, perfectamente señalizados, permiten disfrutar de paseos entre bosques, caseríos y miradores que ofrecen vistas memorables del paisaje vasco. El casco histórico conserva un encanto especial. Calles estrechas, rincones empedrados y edificios tradicionales conviven con espacios renovados que muestran la vitalidad cultural del municipio. La iglesia de San Juan Bautista y la de San Francisco, junto con las antiguas murallas, recuerdan al viajero la importancia histórica de la villa desde la Edad Media.
Mondragón o Arrasate (en euskera), es un municipio que cautiva al visitante con su equilibrio entre historia, naturaleza y modernidad. Situado en pleno corazón del valle del Debagoiena, este lugar destaca por un entorno verde y montañoso que invita al descanso y a la exploración. Sus senderos, perfectamente señalizados, permiten disfrutar de paseos entre bosques, caseríos y miradores que ofrecen vistas memorables del paisaje vasco. El casco histórico conserva un encanto especial. Calles estrechas, rincones empedrados y edificios tradicionales conviven con espacios renovados que muestran la vitalidad cultural del municipio. La iglesia de San Juan Bautista y la de San Francisco, junto con las antiguas murallas, recuerdan al viajero la importancia histórica de la villa desde la Edad Media.