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Hay palabras que solo tienen sentido cuando sabes de dónde vienen. En Peñafiel, las luceras forman parte del paisaje del cerro. Son esas chimeneas que asoman sobre las bodegas subterráneas, dejando respirar las entrañas de la tierra. Durante generaciones, por ellas han respirado las bodegas donde se ha hecho y guardado el vino.
Esta singular casa, La Lucera, se encuentra en la plaza de Peñafiel, eso significa que la plaza no se visita, se vive. Abre la puerta a formar parte, durante unos días, de la vida de esta singular villa.
¿Dónde estamos?
Dentro de La Lucera hay cuatro casas: Lucera Verde, Lucera Roja, Lucera Azul y Lucera Negra. Cada una tiene su propia personalidad pero las cuatro comparten algo: la intención de conservar la esencia de una casa de pueblo y hacerla habitable de nuevo, con calma, con luz y con todo aquello que hace que uno quiera quedarse.
Materiales, texturas, madera, rincones, ventanas. Nada está pensado para llamar la atención. Todo está pensado para sentirse bien. No son cuatro casas iguales pintadas de otro color. Son cuatro formas distintas de sentirse en casa.





















